Del proyecto a la acción. Parte 1
Todo emprendimiento surge de un impulso creativo. El emprendedor puede ver aquello que otros no ven, de tal manera que dos proyectos nunca serán iguales. Pero para que llegue a buen puerto la diferencia tiene que ser sustancial a los ojos del cliente. Ofrecer más de lo mismo sólo llega a saturar al mercado. Por lo tanto un aspecto importante para tener en cuenta es:
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Tener visión. Percibir cuáles son las necesidades
de los consumidores que aún no han sido satisfechas y a las
que nuestro producto o servicio pueda satisfacer.
Esta
visión traza el rumbo de todas las actividades necesarias para
ello. Indica claramente la finalidad primordial de todo negocio:
satisfacer las necesidades de los consumidores. Ese es el
sentido. Pero es también importante para el emprendedor
lograr con sus esfuerzos el objetivo de rentabilidad.
Para
ambos fines es necesario llevar a cabo una serie de acciones
como utilizar eficientemente los recursos físicos, adecuar los
tiempos, coordinar los esfuerzos humanos, etc. Para que todo
ello resulte organizado consideramos la segunda clave:
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Planear. El planeamiento permite poner en palabras
los objetivos, las estrategias, y los instrumentos que nos permitirán
controlar que se hayan alcanzado las metas.
Planear
es prever, es buscar la mejor forma de arribar a los objetivos
propuestos, nos lleva a considerar a cada uno de los elementos que
entrarán en juego en nuestro proyecto. Es un proceso
que implica una continua toma de decisiones para actuar
reduciendo los riesgos. Por lo tanto el planeamiento es una
herramienta para llevar a cabo la acción, tercera clave de todo
emprendimiento.
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Todo proyecto debe poder traducirse en acciones concretas, oportunas
y evaluables.
De
nada sirve tener la visión, si luego no puede traducirse en
acciones concretas, en tiempo y forma. Por eso, y aunque
parezca obvio es conveniente que se desprendan de objetivos claros,
y alcanzables, a la medida del emprendimiento. Muchos
proyectos fracasan por pretender más de lo que pueden alcanzar.
Además, cada tanto, es necesario revisar que las acciones sigan el rumbo del plan trazado. Por ello es importante saber cómo lo vamos a controlar. La evaluación oportuna permite corregir los errores.