![]() "Con la llegada del invierno, las plantas se secan, las hojas se caen. Cuando llega la primavera encuentra una vegetación devastada, sin embargo a medida en que corren los días, las plantas vuelven a crecer, renovadas, con energía. "
La naturaleza a la
vez que recrea, destruye lo viejo.
¿Cuál es el equivalente en la organización?: reordenar,
reorganizar y proporcionar energía.
El líder es la persona que mantiene la llama prendida de la
sinergia organizacional.
Para renovarse es necesario salir de paradigmas limitantes, y para eso es necesario una organización que cuente con capacidad de “aprehender” lo nuevo y desprenderse de hábitos y conocimientos obsoletos.
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La gestión inteligente de la dinámica del conflicto.
Queremos destacar como aspecto relevante del sistema organizacional
a la normativa que enmarca su actuación, ya sea explícita e
implícita. Cada individuo establece con ella una relación objetiva
(reconociendo a la ley tal como está formulada) y otra subjetiva, al
atribuirle un significado.
La normativa organizacional limita las acciones de los individuos y
al mismo tiempo le ofrecen seguridad y protección.
Pero las reglas siempre dejan un espacio de incertidumbre que
está estrechamente vinculada con el tema del poder y la trasgresión.[1]
En toda institución el conflicto es inherente a su funcionamiento,
es parte de su propia dinámica.
Podemos decir que cambio y conflicto en general van
emparentados y genera sinergia cuando se los gestiona
inteligentemente.
El mejor grado gestión de la dinámica del conflicto está en ponerlo
en evidencia, focalizando la atención de las personas en la
posibilidad de explicitarlo, y de resolverlo dentro del marco
organizacional.
El hecho de poner de relieve los hábitos ocultos y los mitos
organizacionales, permite crear un sustrato común que permita
comprender lo que se debe cambiar y porqué.
Hay cambios que son absorbidos por el sistema, a través de
mecanismos de negociación y acuerdo.
Pero hay otras situaciones que desencadenan en conflicto y la
gestión del mismo agrava el problema.
Watzlawick[2]
explica que
en general, lo que promueve el cambio, es la desviación con respecto
a alguna norma, es decir, el cambio resulta necesario para
restablecer la norma.
El cambio deseado se verifica mediante la aplicación de lo contrario
de lo que produjo la desviación, por ejemplo: calor contra el frío.
Si esta acción correctora resultara insuficiente, la aplicación de
más de lo mismo da lugar al efecto deseado.
Pero en la vida real, hay muchos problemas que tienden a
aumentar si no se alcanza ninguna solución,
y sobre todo si se aplica más de lo mismo.
Existen tres modos de enfrentar mal las dificultades:
a) es preciso actuar
pero no se emprende tal acción (se niega la magnitud del problema)
b) se emprende una acción cuando no se debería emprender (frente a
situaciones inmodificables, se levanta una polvareda)
c) Se emprende una acción a un nivel equivocado (aplicar “más de lo
mismo” cuando debería reestructurarse todo el sistema)
Watzlawick[3]
explica estas instancias de la siguiente manera:
En el primer caso, se niega la existencia del problema y se le
atribuye mala fe al que opine lo contrario.
En general la razón de este proceder se debe a la necesidad
de mantener una fachada aceptable.
Este tipo de problemas tiene tendencia a intensificarse cuanto más
tiempo permanecen sin resolver.
En el segundo caso, el perfeccionista encuentra problemas aunque no
lo haya. El síndrome de
la utopía puede tomar una de estas tres formas:
a) un sentimiento de
ineptitud personal por alcanzar determinado objetivo
b) Posponer los
objetivos. En cualquier
caso, lo que importa es el viaje, no la llegada, es el caso del que
vive en un determinado proceso, sin llegar nunca a la meta.
c) Proponer “que
cambien los otros”, justificando a la inacción propia como una
consecuencia de la “mala fe” del ambiente.
También puede haber personas que consideren la ausencia de una
dificultad como un problema que requiere acción correctora. Las
utopías positivas nos dicen “no hay problema”, mientras que las
negativas implican “no hay soluciones”.
Mientras más se persigue lo inalcanzable, hacemos imposible
lo realizable. El
remedio no sólo es peor que la enfermedad sino que es él mismo la
enfermedad. |
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